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El poder de sostener




Todo lo que entra en contacto con lo Absoluto se vuelve absoluto. Así como el hierro, que es duro y frío, cuando permanece en contacto con el fuego, se vuelve caliente y maleable.


Por eso, la práctica espiritual consiste en sostener el fuego incesantemente. Entonces, incluso un corazón endurecido puede ablandarse y transformarse.


Sin embargo, cuando la persona no se encuentra en la modalidad de la bondad o sattva guna, resulta muy difícil sostener el fuego. Y sin continuidad, no hay transformación.


Por eso, son tan necesarias la práctica y la actitud: dos fuerzas nuevas en el alma dormida. La práctica constante y una actitud favorable sostienen el fuego día tras día.


Al sostener un fuego continuo, aquello que era duro y frío se vuelve caliente y flexible. Esta es la alquimia original.



Rodrigo Joaquín del Pino

Trascendencia Humana

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